Estaba viendo una película en la televisión cuando comenzó el comercial que cambiaría mi vida, el de una mesa que prometía ayudarte a completar todas tus tareas escolares. Me reí y le dije a papá, que se encontraba trabajando junto a mí, que ni siquiera una mesa de ese estilo me convencería de hacer todas las tareas tan sin sentido que me dejaban en la escuela. Llevaba un semestre sin entregarlas y eso no cambiaría. Papá no entendió la broma, normal para las tres horas que nos veíamos a la semana. Él solo sabía que no hacía tareas porque le llegaba una notificación a su correo cada vez que no entregaba una. La escuela no dejaba de escribirle pidiendo que asistiera a una junta en la que discutirían mi situación, cosa para la que no tenía suficiente tiempo.
Me dijo que me levantara y me vistiera como una mujer de verdad y no de la forma en que siempre lo hacía, iríamos a buscarla al centro comercial. Él quería dejar de recibir correos por mi culpa. El anuncio la describía como una mesa rectangular de vidrio templado, con cuatro patas interactivas. Operada por un asistente virtual con inteligencia artificial. Y lo mejor, más de diez sensores de movimiento. Yendo al centro comercial, mientras papá atendía una llamada y el auto nos llevaba en piloto automático, me pregunté: “¿en qué sección exhibes una mesa así, en muebles para el hogar o en electrodomésticos?”
Papá me dijo que me adelantara a buscarla en lo que él terminaba un informe del trabajo. Estuve tonteando un rato esperando que no la tuvieran, pero cuando me acerqué a la sección de tecnología, me encontré con un aparador nuevo y bastante novedoso, era de una marca llamada Soluciones en ProductividadTM. Tenían varios productos muy extraños que me dieron ganas de descubrir qué eran. Por alguna razón, tan pronto me acerqué, una empleada de la marca apareció y me empezó a contar sobre su nuevo producto: la HWTableTM (Homework Table).
Era una mujer extraña, para ser honesta, parecía que no me escuchaba cada vez que le hacía preguntas, porque ella continuaba con su explicación. En ese momento apareció mi padre con un ticket en la mano, diciéndome que debíamos irnos porque llevarían la mesa en una hora a la casa. De regreso fue lo de siempre, él en su computadora trabajando.
Cuando llegamos había una caja en la sala con el gran logo de Soluciones en ProductividadTM. Se me hizo bastante extraño, pero antes de que pudiera decir algo, mi padre ya se había ido a su oficina a trabajar. Fui a mi cuarto, quité la mesa plegable que tenía, y comencé a sacar la nueva de su empaque. Fue fácil armarla, solo debías acomodarla pegada a una pared, ya que el manual mencionaba que la pantalla se proyectaría ahí.
Fui al cuarto donde trabajaba papá queriendo presumirle que ya la iba a estrenar, pero tenía cerrado con llave. “Qué es lo que hace, que siempre que se mete a su oficina, pase lo que pase es imposible sacarlo de ahí”
La conecté y el software se empezó a instalar. Al terminar se proyectó un lector de manos en la superficie de la mesa, la puse y esta no tardó en saber mi nombre, edad, a qué escuela iba y claro, todas las tareas que no había entregado. Luego apareció un mensaje en un holograma perpendicular a la mesa, Soy la mesa HWTableTM ¿desea que la asista en alguna tarea? Oprimí enter en el teclado holográfico de la superficie creyendo que me mostraría un tutorial, pero lo que proyectó fue una hoja en blanco de un procesador de texto con el título de la primera tarea que debí entregar el primer semestre de preparatoria. Cómo olvidar ese día, regresé de la escuela y mamá estaba en el suelo de la sala, le hablé a la ambulancia y luego a papá. Él no contestó y tuve que irme sola con mamá al hospital. Volví a llamarle, pero de nuevo no hubo respuesta. Me comí algo en la recepción y luego intenté empezar con mi tarea. Al terminar de poner el título papá apareció. Fui corriendo a él para abrazarlo, él estiró la mano y me apartó, luego dijo que necesitaba ver al doctor a cargo. Minutos después salió acompañado por él a darme malas noticias, mamá había fallecido.
Mientras los recuerdos me pasaban por la cabeza, de la mesa salieron unas esposas que me agarraron por las muñecas, quise quitar mis manos aunque fue en vano. Al intentar patearla otros dos brazos metálicos sujetaron mis tobillos. Empecé a moverme de la desesperación, cuando sentí una descarga eléctrica. Luego escuché una voz parecida a la de papá que pronunció la frase, Soy HWTableTM y mi tarea es que acabes todas tus tareas.
Grité por unos minutos pidiéndole ayuda a papá, hasta que abrió un poco la puerta y preguntó qué pasaba.
—La mesa me tiene prisionera, ayúdame.
—Me complace que hayas amado tanto a HWTableTM, pero estoy trabajando, no hagas mucho ruido por favor. ¿Por qué no me hace caso?
Empecé de nuevo con la tarea y después de una hora por fin la acabé. Mandé a la mierda a la mesa pensando que me soltaría, cerró el documento, para luego abrir otro con la siguiente tarea pendiente. Intenté sacar mi celular de mi bolsillo, pero tan pronto mis manos se alejaban volvía a sentir una descarga y después se reproducía el mismo mensaje de hace rato, Soy HWTableTM y mi tarea es que acabes todas tus tareas.
Inicié con la segunda asignación, no podía comunicarme con nadie, por más que intentaba abrir una red social en el navegador de internet, la mesa se daba cuenta, bloqueaba el teclado, cerraba el programa, borraba mis avances y debía comenzar de nuevo.
Me resigné a continuar con la tarea, no había forma de escapar. Durante la madrugada me dio sueño y mis ojos empezaban a cerrarse, pero tan pronto esto sucedía sentía un electroshock. Lloraba y gritaba aunque era inútil, la casa estaba diseñada para que ningún ruido entrara o saliera. Hice las treinta y seis tareas que no había entregado, entre descargas, cansancio en los pies y los brazos. Al terminarlas me soltó. Por más que quería golpearla no pude, el miedo a que me hiciera algo más era latente. Era de madrugada y al parecer las últimas 26 horas las pasé conectada a esa mesa.
Fui al cuarto donde papá trabajaba, quería reclamarle por no haber acudido en ningún momento a verme. En veintiséis horas solo fue una vez, “¡qué le pasa, soy su maldita hija!” Arrastré los pies como pude, al llegar vi la puerta abierta. Él se encontraba de espaldas, viendo una pantalla holográfica donde se podía ver mi rostro, información y algunos datos médicos.
Le pregunté enojada —¿Por qué no fuiste a verme? Esa maldita mesa casi me mata.
Él respondió —Pasaste la prueba, estoy orgulloso de ti.
—¿Acaso era un experimento? ¿De qué hablas?
—Sí, uno que tu madre no pudo completar.
—¿A qué te refieres? ¿Esa mesa le hizo algo? ¿Y tú?
—Estaba probando un prototipo y no sobrevivió.
—¿Pero por qué con ella?
—Porque era una escritora fracasada, siempre poniendo el pretexto del bloqueo de la escritura. Aceptando trabajos de editora mal pagados que le tomaban horas hacer, jamás tenía tiempo para mí. Por eso necesitaba ayudarla a que fuera una persona más productiva.
—No hables de ella así, tal vez no era superexitosa, pero hacía lo que le gustaba.
—Y si seguía por ese camino nada cambiaría y una madre así solo cría hijas así.
—Eres un maldito ¡cómo te atreves!
Salí corriendo de la habitación queriendo huir de casa, pero la puerta electrónica puso el seguro justo al intentar abrirla. Corrí a mi cuarto y papá venía tras de mí cuando cerré la puerta y puse el seguro. Él estaba pegándole y gritando que abriera. Encendí la mesa y volvió a aparecerme el mensaje, Soy HWTableTM ¿desea que la asista en alguna tarea? Le dije que quería que me llevara con mamá, respondió que no podía ayudarme con eso, luego la ataqué y me empezó a electrocutar. “Madre, pronto estaremos juntas”.
Zyanya (1999) es una chica trans amante de los gatos, el futbol y los libros. Esta por terminar la carrera de física para poder hacer un posgrado y convertirse en astrofísica. Le gusta la ciencia ficción, las plantas y andar en bici. Recientemente descubrió la escritura como un lugar donde pueden converger sus pasiones, sentimientos e identidad.