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Aves en el paraíso

Uriel Edvino Martínez Jijón

Desde el asiento de un aerobús automático con destino a la capital de la cosmópolis, Alonzo Miller Sánchez miraba por la ventanilla el paisaje luminiscente de la ciudad sobrevolada. La resonancia del mix de retromanía que descargó en su tarjeta de almacenamiento inundaba con armonías sus sienes. Sus ojos se llenaron de lágrimas al escuchar “Vuela Lejos” de unos tal LARÓ pero contuvo el llanto con coraje. Miró de reojo al pasajero de su derecha quien llevaba entre sus manos un artefacto negro compuesto de […] ¿cómo llamaban a eso? Ah sí, papel. Un libro en cuya portada lucía el título: “Como Dios en la nada” de Blanca Varela. Nunca lo había leído y quizá nunca lo haría. En México, el cambio climático obligó a las personas a mudarse a regiones del país con menor riesgo ambiental aunque en realidad todo estaba perdido. Alonzo se dirigía al sur. En medio de la crisis las personas desempolvaron las reliquias que se cotizaban como dispositivos de última generación. Alonzo estaba armado con un procesador de texto portátil. Se dispuso a redactar una carta:

Escribo este intento de carta con propósitos rituales de sanación en la segunda era de escorpio desde nuestra última mirada, el día que estuvimos sentados junto al árbol de la esperanza, en el antiguo Zócalo de la Angelópolis.

Alonzo se detuvo, no supo cómo seguir. Los drones de seguridad hacían rondín en la estación del aerobús donde transbordaron los demás pasajeros. El proyector holográfico frente a los asientos dejaba ver el noticiero nocturno. La cintilla debajo del presentador autómata mostraba la frase: “Adiós a Huitzilopochtli”, el reportaje versaba sobre la extinción de los colibríes, las aves favoritas de su abuela. Con ellos se perdió también la sonrisa de Azul. Decidió poner atención al holograma.

[…] La ola de radiación que azota al planeta ha devenido en cambios climáticos que alteran los ecosistemas humanos de forma radical. Los servicios ambientales que ya se encontraban comprometidos por la transformación de los ecosistemas mundiales ahora se hallan en una nueva coyuntura por la extinción de más especies. […]

Alonzo miró consternado los subtítulos. Los nuevos pasajeros miraban sus propias pantallas inmersos en su vida. El vagón del aerobús alcanzaba su altitud máxima. La noticia proseguía: 

[…] En América, la extinción de los colibríes es una realidad, según ha informado el departamento de biología de la Universidad Tecnológica Transnacional Autónoma de América, por sus siglas UTTAA, luego de comprobar que los últimos dos huevos protegidos por el campus establecido en el Ecuador no desarrollaron vida. Históricamente venerados y respetados, los colibríes se enfrentaron a distintos peligros durante toda su existencia, desde la depredación y la caza, la transformación y deforestación de sus hábitats hasta el impacto tecnológico e industrial. Cabe destacar que su presencia natural en los ecosistemas era insignificante desde los últimos 12 meses, su extinción es un acontecimiento cultural que resuena desde la extinción del águila real y los ajolotes durante el siglo pasado. 

Una buena noticia es que los avances tecnológicos que han permitido suplantar la actividad de las abejas en otros continentes ya se han implementado en México en coordinación con las mega corporaciones del norte desde sus negociaciones en la cumbre mundial de año pasado, por lo que se espera brindar mantenimiento ambiental en los estados periféricos mexicanos durante los meses próximos. 

En otras noticias, habitantes de las colonias subterráneas se manifiestan para exigir su derechos ciberhumanos […] 

Alonzo pensó en la muerte y en lo absurdo de su significado. Sistemáticamente era posible suplantar cualquier forma de vida o naturaleza con tecnología, el modelo político, económico y social se planteaba perpetuo. Por eso Azul se había ido, se había descargado, o subido, o lo que sea que fuera ese procedimiento maldito que implicaba abandonar el cuerpo físico para vivir en la web por siempre, para ser inmortal. 

Los altavoces del vagón anunciaron su próxima llegada a la “Central Capital”. Alonzo suspiró al ver su procesador de texto prácticamente vacío. Mientras el aerobus descendía, por fin escribió: 

Somos como aves libres en el paraíso…

Apagó el dispositivo y se dispuso a bajar.